miércoles, 4 de noviembre de 2009
Para una Regeneración Democrática en El Ejido
martes, 3 de noviembre de 2009
Pero… ¿hubo alguna vez doce mil quinientos ochenta y siete votantes del PAL?
Pues no, en El Ejido no somos gilipollas. Somos gente honrada, trabajadora y con una cultura de justicia: la justa, vaya. Pero muy honrada y muy trabajadora. A nosotros nadie nos ha regalado nada y de hecho somos nosotros quienes hemos ido tan sobrados que no nos ha faltado para invertir nuestros capitales, como si fuésemos la Agencia Española de Cooperación Internacional, en el norte de África o en México, donde compramos fincas e invernamos porque nos sale más barato (los ejidenses que podemos, claro); a Europa del Este, que padecen los pobres todas las penurias repercutidas del comunismo, les ofrecemos nuestra mayor dotación: el dinero, a espuertas, derivado por unas simpáticas intermediarias que no sólo ayudan a sus familias: también a las de los empresarios de la zona en el sector de la hostelería más hospitalaria y en el sector, no menos importante, del neón. El Ejido, un pueblo generoso, ha ayudado también a devolver a Alemania su estatus de potencia económica tras la reunificación: que hagan la media de exportaciones de BMW y Mercedes sin nosotros. A Suiza, como si fuera un Nobel de la Paz que los ejidenses otorgamos, les hemos premiado su neutralidad y discreción con algún dinerillo también. Y qué decir de Latinoamérica, concretamente a lugares como Colombia: ¡con la de café que se toma en El Ejido!
A lo mejor es por eso que los ejidenses somos gente tan despierta. Siempre alerta y cuidándonos de que no nos toquen lo nuestro, porque lo nuestro es nuestro y el resto, como se ha expuesto, ya lo hemos dado. Y para cuidar de lo nuestro, ¿quién mejor que uno de los nuestros? No íbamos a poner a la cabeza de nuestra municipalidad a cualquiera. Hay gente por ahí que se cree que por tener estudios, ideales o principios ya está capacitado para mandar. Los ejidenses hemos demostrado que lo que hace falta para moverse en esta vida lo tenemos de serie, no va a venir nadie a enseñarnos nada o a imponernos leyes. Si queremos leyes ya nos ponemos nosotros, Ayuntamiento mediante, los impuestos municipales que nos de la gana pagar. Y hablando del Ayuntamiento, ya que estamos os puedo explicar lo del alcalde.
El alcalde, Juan Enciso, está en prisión. Mientras Juan Enciso llora en su celda como alguien que sabe lo que es justo y lo que no, El Ejido no necesita otro Gobierno. Los ejidenses sabemos lo que tenemos que hacer, que es ir a lo nuestro, y que falte una pieza en la cadena recaudatoria municipal, aunque sea la saca del final, no nos va a detener. El Ayuntamiento nos da tanto igual que nadie ha votado en las elecciones municipales. Según los últimos sondeos, al PAL, que obtuvo quince concejales en las últimas elecciones con doce mil quinientos ochenta y siete votos, no le ha votado nadie. Tú le preguntas a tu vecina: ella no votó al PAL. Si le preguntas al médico: él no votó al PAL. Los periodistas locales: no votaron al PAL, ellos son imparciales. Camareros, agricultores, pescadores o joyeros: nadie, nadie. Nadie votó al PAL. Afinemos:¿votó usted al PSOE entonces? ¿votó usted al PP? ¿IU? ¿PSE? ¿GIAL? ¿FET y de las JONS? ¡Nadie votó en las municipales de El Ejido! Porque la gente que vota luego tiene que encontrar un argumento racionalizador que justifique su voto. Y ya de los que votan bien, que tienen que habérselo pensado de antes, ¿qué me cuentan? Un engorro. En El Ejido, desde 1991, nadie ha votado. El milagro ejidense hace que nuestro Alcalde y nuestros concejales hayan sido designados por el amor. No se confundan, ni siquiera ha sido un amor sobrenatural como el de la Divina Infantita, o el de San Isidro, que busca lo mejor para los agricultores.
El Amor hecho verbo (transitivo: ser) configuró la Corporación Municipal. Por orden directamente proporcional al amor que profesan a su pueblo, los concejales son los que son, los grupos son los que son. Y por lo que quiere a su pueblo, el Alcalde es el que es.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Una regeneración democrática necesaria
Consideramos que la situación actual del ayuntamiento de El Ejido es insostenible, con un alcalde en la cárcel que no dimite y al que nadie se atreve a decirle que dimita. ¿Acaso podemos permitirnos estar dos años con nuestra máxima autoridad municipal entre rejas y con alcalde interino o en funciones? Nuestras arcas públicas está en franca bancarrota, los bancos no van a renovar los créditos y ni mucho menos conceder otros nuevos, a los proveedores no se les paga lo que se le adeuda y hay asuntos muy peliagudos como el CIM o el Teatro Municipal, y además existe una deuda de la que nadie aclara la cuantía y que según estudios independientes asciende a cantidades astronómicas que van a hipotecar a las próximas tres corporaciones. Frente a esta cantidad de problemas tenemos en el gobierno municipal a una serie de concejales que se han limitado a firmar lo que le ponían delante personajes como Alemán y otras figuras externas con mucho ascendiente en la corporación que son los que realmente nos han gobernado todos estos años. ¿Alguien cree que María del Carmen Fernández está capacitada para llevar el área de Hacienda? Todo lo decidía la trama con el único y presunto fin de sacar una parte de todo lo que se movía en El Ejido. Disolución ya. Pedimos a todos los partidos que afinen y se ajusten a la máxima de que todos los candidatos sean gente honorable, con las manos cortas, y los bolsillos cosidos. Si no, estaremos enfrente.
Cada día somos más.
Desde Regeneración Democrática apoyamos:
- La petición de auditoría que ha hecho el Partido Popular.
- La disolución de la corporación municipal en El Ejido que ha pedido Izquierda Unida.
- La disolución del pacto PSOE-PAL en Diputación, incluyendo el despido de los asesores del PAL.
- El trabajo independiente de la Justicia, queremos que la Fiscalía Anticorrupción siga trabajando en éste y otros casos de toda España y en particular de la provincia de Almería.
No queremos corrupción ni ningún brazo político que la apoye o la permita.
PEDIMOS LA DISOLUCIÓN PORQUE CON ELLOS DENTRO NO HAY SOLUCIÓN.