miércoles, 30 de junio de 2010

¡Llama a las cosas por su nombre!

El Concejal de Turismo, José Lázaro, se ha gastado nuestro dinero en una campaña para lavarse la cara ante los comerciantes ejidenses tras la apertura de El Corte Inglés. Pero aparte de haberle estafado con una engañifa de monigote, le han dejado el trabajo incompleto y no le han puesto ni nombre.
Sinceramente, preferiría saber que no han pagado nada por ello y que lo ha hecho alguno de los del gabinete de prensa en su taller de terapia ocupacional, lo cual explicaría las opciones de nombre que da la web del Ayuntamiento para que los ciudadanos "votemos".

Como siempre, el Ayuntamiento se aleja de la democracia real e intenta que no expresemos nuestro verdadero parecer sobre el muñeco reflejándolo en su nombre, solo nos deja elegir entre estas opciones a cada cual peor:




Por eso desde aquí queremos aprovechar que Internet nos da voz a todos para que cada uno le llame como realmente crea que se debería de llamar. Estamos seguros de que será una opción mucho más votada que la de la web del Ayuntamiento, así que será la legítima. Por nuestra parte, con esos ojos saltones, esa bocaza de comer arroz con bogavante, ese color de ogro, esa nariz tan chata y esas manos tan largas, proponemos que se llame DIMISIONCETE.

¡Esperamos vuestras propuestas o vuestro apoyo!

miércoles, 23 de junio de 2010

Programa de las Fiestas en honor a San Isidro

Miércoles 23 de junio
- Antes de las 21:00 h, en la Plaza Mayor, PITADA DE RECHAZO a Juan Enciso Ruiz. Se pedirá su dimisión como Alcalde de El Ejido por el caso llamado "Operación Poniente". Si es culpable, por razones obvias, y si es inocente, por haber sido tan inútil y permitido el expolio de las arcas públicas. En cualquier caso, el pueblo de El Ejido no quiere que sea él quien le gobierne y de aquí hasta que se vaya no habrá ni un día sin que se lo recordemos. Su prevista aparición en público en los eventos relacionados con las fiestas patronales ha de entenderse como un empeño personal en humillar el honor de El Ejido y su santo patrón quien ha confirmado que, durante la procesión, será el primero que vaya dándole la espalda.
- A las 21:00 h, en la Plaza Mayor, lectura del pregón de las fiestas por el ex etarra amenazado por ETA, sociólogo repudiado por los sociólogos y ponente de la FAES aceptado de pleno por los simpatizantes de tal organización, Mikel Azurmendi. Los méritos para que sea tan insigne personaje quien cobre de nuestro dinero por leer el pregón hay que buscarlos más allá del lamentable opúsculo "Estampas de El Ejido", un libro que debe de llenar de orgullo a todo aquel que quiera sentirse orgulloso de pertenecer al grupo de los más grandes garrulos fascistas de la Historia; en realidad tiene mucho más que ver con nuestra tierra de lo que pueda parecer en un principio: su hijo el pintor ha sabido captar tan bien la luz y la vida de la baja alpujarra que los cuadros en sus exposiciones se vendían como si no hubiera un mañana. Y los compraba Juan Enciso como si en ese mañana (hoy) no se fuera a saber. Durante la lectura del pregón se pide al público respeto por el insigne Azurmendi y silencio.
- Después del pregón: retomaremos la pitada en el mismo punto en que lo hubiésemos dejado.
Nota informativa de importancia: Se cuenta con la presencia de policía antidisturbios durante el pregón en la Plaza Mayor, lo cual debería garantizar que todos aquellos que nos concentremos allí salgamos ilesos y sin agresiones por parte de ningún familiar o partidario de presuntos delincuentes como el Alcalde. En cualquier caso es recomendable grabar todo lo que suceda. Si no pasa nada, como recuerdo de una magnífica expresión colectiva de honor ejidense y si pasa algo, para poder presentar las pertinentes denuncias.
- Se convoca también a todos aquellos ejidenses que deseen expresar su rechazo por Juan Enciso y pedir su dimisión a encender una hoguera en la playa esta noche.
Domingo 27 de junio
- A las 20:00 comienza la procesión en honor a San Isidro. Fuentes del Ayuntamiento han amenazado con que Juan Enciso Ruiz intentará llenarlas de ignominia con su presencia, ensuciando y humillando el honor de San Isidro y sus devotos ejidenses. Recordemos que San Isidro fue labrador, pobre como un santo, fiel a Santa María de la Cabeza (de la Cabeza sin cuernos, hemos de subrayar), que no se iba de putas y que, cuando se le moría una burra, le daba cristiana sepultura como es debido. Por ello mismo entendemos la postura que la advocación nos ha confesado mantendrá ante la presencia del presunto munícipe chorizo: irá todo el camino dándole la espalda.
Asimismo convocamos a todos los vecinos que entiendan la afrenta que para San Isidro y para El Ejido supone la presencia de Juan Enciso en la procesión, que le den la espalda, dándose la vuelta a su paso. Esperemos que haya Policía presente también en la procesión porque ya sabemos que ni él ni su ralea se detendrían de agredir a nadie por mucho santo patrón que haya delante.
Suponemos que como son días festivos y de múltiples actividades, habrá otras muchas, menos solemnes, de las que también podremos participar todos los ciudadanos honrados de El Ejido. Os recordamos que el presupuesto de las Fiestas este año ronda los 600.000 euros (300.000 y pico en las fiestas y otros 300.000 para que Juan Enciso pueda estar presente en todas las actividades programadas).
¡Viva San Isidro!

jueves, 17 de junio de 2010

Dale la espalda

Ha nacido en Facebook una campaña para mostrar a Juan Enciso el rechazo de los ciudadanos de El Ejido. Desde Regeneración Democrática queremos apoyarla y ayudarles a difundirla.
Si no quieres que te confundan con uno de esos a los que no le importa que su Ayuntamiento lo dirija un presunto delincuente imputado en cinco delitos como el cohecho y el blanqueo de dinero, DALE LA ESPALDA.


martes, 15 de junio de 2010

Un presunto delincuente a la espera de juicio anda suelto por El Ejido

La noticia que pronto os llegará manipulada es que el alcalde de El Ejido imputado a la espera del juicio que determine la condena que ha de cumplir está de vuelta en la calle. Os dirán que ha salido libre, os dirán que es inocente, intentarán que os lo comáis untadito en chocolate. Pero ya hemos visto en todos estos años la verdad que hay detrás de Enciso, de sus gobiernos tanto del PP como del PAL. También hemos visto en los últimos meses de qué pie cojea cada grupo "político" en El Ejido.

Solo esperamos que la presencia de este presunto cabecilla criminal no amilane a los que se han estado jugando mucho (incluso la integridad física, dado la habilidad dialéctica de sus acólitos) y que han estado sufriendo acosos y espionajes ilegales. Nosotros hemos sufrido eso y pensamos seguir denunciando cuanta ilegalidad observemos. Cuanta falta de ética veamos. En eso apoyamos y esperamos contar con el apoyo de todas las víctimas de la trama criminal que nos ha robado: todos los ciudadanos de El Ejido.

Hasta que la justicia le inhabilite, como muy probablemente suceda, solo podemos recomendar contra ellos con todas las armas legales, que ellos no dominan: con la inteligencia, con el humor, y con el ostracismo político. No deben estar en el juego democrático quienes no son democráticos ni han condenado ni hecho nada por evitar el esquilmamiento del erario público ejidense.

Nadie que no quiera que le roben va a votar al PAL, ni a ninguno de esos partidos que en un momento u otro no han dejado de apoyarles, de darles fuerza y de asociarse con ellos ideológicamente.

domingo, 2 de mayo de 2010

El error Berenguel

No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de El Ejido seencuentre un capítulo con el mismo título que este artículo. El buen lector, que es el cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguel no es el sujeto del error, sino el objeto. No se dice que el error sea de Berenguel, sino más bien lo
contrario -que Berenguel es del error, que Berenguel es un error-. Son otros, pues, quienes lo han cometido y cometen; otros toda una porción de El Ejido, aunque, a mi juicio, no muy grande. Por ello trasciende ese error los límites de la equivocación individual y quedará inscrito en la historia de nuestro país.

Estos párrafos pretenden dibujar, con los menos aspavientos posibles, en qué consiste desliz tan importante, tan histórico. Para esto necesitamos proceder magnánimamente, acomodando el aparato ocular a lo esencial y cuantioso, retrayendo la vista de toda cuestión personal y de detalle. Por eso, yo voy a suponer aquí que ni el Alcalde en funciones ni ninguno de sus concejales han cometido error alguno en su actuación concreta y particular. Después de todo, no está esto muy lejos de la pura verdad. Esos hombres no habrán hecho ninguna cosa positiva de grueso calibre; pero es justo reconocer que han ejecutado pocas indiscreciones. Algunos de ellos han hecho más. El señor Berenguel, por ejemplo, ha conseguido lo que parecía imposible: que a estas fechas la situación de los obreros de ELSUR no se haya convertido en un conflicto grave. Es mucho menos fácil de lo que la gente puede suponer que exista, rebus sic stantibus, y dentro del régimen actual, otra persona, sea cual fuere, que hubiera podido lograr tan inverosímil cosa. Las llamadas «derechas» no se lo agradecen porque la especie humana es demasiado estúpida para agradecer que alguien le evite una en fermedad. Es preciso que la enfermedad llegue, que el ciudadano se retuerza de dolor y de angustia: entonces siente «generosamente» exquisita gratitud hacia quien le quita le enfermedad que le ha martirizado. Pero así, en seco, sin martirio previo, el hombre, sobre todo el feliz hombre de la «derecha», es profundamente ingrato.

Es probable también que la labor del señor Viseras para retener la ruina de la agricultura merezca un especial aplauso. Pero, sin que yo lo ponga en duda, no estoy tan seguro como de lo anterior, porque entiendo muy poco de materias económicas, y eso poquísimo que entiendo me hace disentir de la opinión general, que concede tanta importancia al problema de nuestro campo. Creo que, por desgracia, no es la agricultura lo que constituye el problema verdaderamente grave, catastrófico y sustancial de la economía española -nótese bien, de la española-. Pero, repito, estoy dispuesto a suponer lo contrario y que el Sr. Viseras ha sido el Cid del tomate. Tanto mejor para El Ejido, y tanto mejor para lo que voy a decir, pues cuantos menos errores haya cometido este Gobierno, tanto me jor se verá el error que es.

Un Gobierno es, ante todo, la política que viene a presentar. En nuestro caso se trata de una política sencillísima. Es un monomio. Se reduce a un tema. Cien veces lo ha repetido el señor Berenguel. La política de este Gobierno consiste en cumplir la resolución adoptada por el PAL de volver a la normalidad por los medios normales. Aunque la cosa es clara como «¡buenos días!», conviene que el lector se fije. El fin de la política es la normalidad. Sus medios son... los normales.

Yo no recuerdo haber oído hablar nunca de una política más sencilla que ésta. Esta vez, el Poder público, el Régimen, se ha hartado de ser sencillo. Bien. Pero ¿a qué hechos, a qué situación de la vida pública responde el Régimen con una política tan simple y unicelular? ¡Ah!, eso todos lo sabemos. La situación histórica a que tal política responde era también muy sencilla. Era ésta: El Ejido, un municipio de sobre noventa mil habitantes, que venía ya de antiguo arrastrando una existencia política bastante poco normal, ha sufrido durante diecinueve años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público, el cual ha usado medios de tal modo anormales, que
nadie, así, de pronto, podrá recordar haber sido usados nunca ni dentro ni fuera de España, ni en este ni en cualquier otro siglo. Lo cual anda muy lejos de ser una frase. Desde mi rincón sigo estupefacto ante el hecho de que todavía ningún sabedor de historia jurídica se haya ocupado en hacer notar a los ejidenses minuciosamente y con pruebas exuberantes esta estricta verdad: que no es imposible, pero sí sumamente difícil, hablando en serio y con todo rigor, encontrar un régimen de Poder público como el que ha sido de hecho nuestro Gobierno del PAL en todo al ámbito de la historia, incluyendo los pueblos salvajes. Sólo el que tiene una idea completamente errónea de lo que son los pueblos salvajes puede ignorar que la situación de derecho público en que hemos vivido es
más salvaje todavía, y no sólo es anormal con respecto a El Ejido y al siglo XX, sino que posee el rango de una insólita anormalidad en la historia humana. Hay quien cree poder controvertir esto sin más que hacer constar el hecho de que el Gobierno del PAL no ha matado; pero eso, precisamente eso -creer que el derecho se reduce a no asesinar-, es una idea del derecho inferior a la que han solido tener los pueblos salvajes.

El Gobierno del PAL ha sido un poder omnímodo y sin límites, que no sólo ha operado sin ley ni responsabilidad, sin norma no ya establecida, pero ni aun conocida, sino que no se ha circunscrito a la órbita de lo público, antes bien ha penetrado en el orden privadísimo brutal y soezmente. Colmo de todo ello es que no se ha contentado con mandar a pleno y frenético arbitrio, «sino que aún le ha sobrado holgura de Poder para insultar líricamente a personas y cosas colectivas e individuales. No hay punto de la vida ejidense en que el Gobierno del PAL no haya puesto su innoble mano de sayón. Esa mano ha hecho saltar las puertas de las cajas de los Bancos, y esa misma mano, de paso, se ha entretenido en escribir todo género de opiniones estultísimas, hasta sobre la literatura que los poetas ejidenses. Claro que esto último no es de importancia sustantiva, entre otras cosas porque a los poetas los traían sin cuidado las opiniones literarias de los munícipes y sus criados; pero lo cito precisamente como un colmo para que conste y recuerde y simbolice la abracadabrante y sin par situación por que hemos pasado. Yo ahora no pretendo agitar la opinión, sino, al contrario, definir y razonar, que es mi primario deber y oficio. Por eso eludo recordar aquí, con sus espeluznantes pelos y señales, los actos más graves del Gobierno del PAL. Quiero, muy deliberadamente, evitar lo patético. Aspiro hoy a persuadir y no a conmover. Pero he tenido que evocar con un mínimum de evidencia lo que el Gobierno del PAL fue. Hoy parece un cuento. Yo necesitaba recordar que no es un cuento, sino que fue un hecho.

Y que a ese hecho responde el Régimen con el Gobierno Berenguel, cuya política significa: volvamos tranquilamente a la normalidad por los medios más normales, hagamos «como si» aquí no hubiese pasado nada radicalmente nuevo, sustancialmente anormal.

Eso, eso es todo lo que el Régimen puede ofrecer, en este momento tan difícil para Europa entera, a los noventa mil hombres ya maltraídos de antiguo, después de haberlos vejado, pisoteado, envilecido y esquilmado durante diecinueve años. Y, no obstante, pretende, impávido, seguir al frente de los destinos históricos de esos ejidenses y
de este El Ejido.

Pero no es eso lo peor. Lo peor son los motivos por los que cree poderse contentar con ofrecer tan insolente ficción. El Estado tradicional, es decir, la Democracia, se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los ejidenses. Piensa, por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de los deberes civiles, que son informales, que a las cuestiones de derecho y, en general, públicas, presentan una epidermis córnea. Como mi única misión en esta vida es decir lo que creo verdad, -y, por supuesto, desdecirme tan pronto como alguien me demuestre que padecía equivocación-, no puedo ocultar que esas ideas sociológicas sobre el español tenidas por su Estado son, en dosis considerable, ciertas. Bien está, pues, que la Democracia piense eso, que lo sepa y cuente con ello; pero es intolerable que se prevalga de ello. Cuanta mayor verdad sean, razón de más para que la Democrácia, responsable ante el Altísimo de nuestros últimos destinos históricos, se hubiese extenuado, hora por hora, en corregir tales defectos, excitando la vitalidad política persiguiendo cuanto fomentase su modorra moral y su propensión lanuda. No obstante, ha hecho todo lo contrario. Desde 1981, la Democracia no ha hecho más que especular sobre los vicios ejidenses, y su política ha consistido en aprovecharlos para su exclusiva comodidad.

La frase que en los edificios de la administración ejidense se ha repetido más veces ésta: «¡En El Ejido no pasa nada!» La cosa es repugnante, repugnante como para vomitar entera la historia española de los últimos cien años; pero nadie honradamente podrá negar que la frecuencia de esa frase es unhecho. He aquí los motivos por los cuales el Régimen ha creído posible también en esta ocasión superlativa responder, no más que decretando esta ficción: Aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el Gobierno Berenguel. Pero esta vez se ha equivocado. Se trataba de dar largas. Se contaba con que pocos meses de gobierno emoliente bastarían para hacer olvidar a la amnesia murgitana de los diecinueve años de Gobierno del PAL. Por otra parte, del anuncio de elecciones se esperaba mucho. Entre las ideas sociológicas, nada equivocadas, que sobre El Ejido posee el Régimen actual, está esa de que los ejidenses se compran con actas. Por eso ha usado siempre los comicios -función suprema y como sacramental de la convivencia civil- con instintos simonianos. Desde que mi generación asiste a la vida pública no ha visto en el Estado otro comportamiento que esa especulación sobre los vicios nacionales. Ese comportamiento se llama en latín y en buen castellano: indecencia, indecoro. El Estado en vez de ser inexorable educador de nuestra raza desmoralizada, no ha hecho más que arrellanarse en la indecencia municipal.
Pero esta vez se ha equivocado. Este es el error Berenguel. Al cabo de seis meses, la opinión pública está menos resuelta que nunca a olvidar la «gran vilt`» que fue el Gobierno del PAL. El Régimen sigue solitario, acordonado como leproso en lazareto. No hay un hombre hábil que quiera acercarse a él; actas, carteras, promesas -las cuentas de vidrio perpetuas-, no han servido esta vez de nada. Al contrario: esta última ficción colma el vaso. La reacción indignada de El Ejido empieza ahora, precisamente ahora, y no hace seis meses. El Ejido se toma siempre tiempo, el suyo.

Y no vale oponer a lo dicho que el advenimiento de la corrupción fue inevitable y, en consecuencia, irresponsable. No discutamos ahora las causas de la corrupción. Ya hablaremos de ellas otro día, porque, en verdad, está aún hoy el asunto aproximadamente intacto. Para el razonamiento presentado antes la cuestión es indiferente. Supongamos un instante que el advenimiento de la corrupción fue inevitable. Pero esto, ni que decir tiene, no vela lo más mínimo el hecho de que sus actos después de advenir fueron una creciente y monumental injuria, un crimen de lesa patria, de lesa historia, de lesa dignidad pública y privada. Por tanto, si el Régimen la aceptó obligado, razón de más para que al terminar se hubiese dicho: Hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía la unión civil de los ejidenses se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe el Municipio ejidense. ¡Ejidenses: reconstruid vuestro Municipio!

Pero no ha hecho esto, que era lo congruente con la desastrosa situación, sino todo lo contrario. Quiere una vez más salir del paso, como si los noventa mil ejidenses estuviésemos ahí para que él saliese del paso. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política del «aquí no ha pasado nada». Encuentra sólo un asesor amnistiado. Este es el error Berenguel de que la historia hablará.

Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestro conciudadanos: ¡Ejidenses, vuestro Municipio no existe! ¡Reconstruidlo!

Delenda est Alcaldía.- Regeneración Democrática

Con admiración y respeto a D. José Ortega y Gasset, El error Berenguer (El Sol, 15/XI/30)

martes, 20 de abril de 2010

¡¡Viva San Marcos!!

Esta semana los ejidenses celebraremos la fiesta más estrambótica de todas cuantas adornan nuestro calendario. Después de los días 20 de cada mes, el Día de Me Cago en Tó Sus Muertos; San Marcos es la festividad más querida por todos los ejidenses. ¿Será por lo bien que escribía el Santo? Nah. ¿Por las habas y el tocino? ¡Qué va, hombre! ¿Por los cacharricos? ¿Tú estás borracho? A los ejidenses nos gusta San Marcos por las carrozas. Por esa sana y jovial expresión de los sentires populares ejidenses. Nadie podrá llamarme chovinista por decir que nuestra romería de San Marcos está a la altura de los Carnavales de Cádiz, si no en días de fiesta, al menos en ingenio.

¿Se habrá comido el león los recibos del año pasado?
Las carrozas de El Ejido han sido verdaderas obras de arte algunos años. Unas decoraciones esquisitas, unas puestas en escena magníficas, algunas incluso se han empleado como forma de expresión de los problemas de los ejidenses con el mayor grado de ingenio. Lamentablmeente hay excepciones de gente que sigue sin enterarse de qué va la fiesta y ue se empeñan en llevarlas rocieras.
Sé que este año estamos muy jodidos de los bolsillos, y con el pufo gordo que tiene el Ayuntamiento estaban ya pensándose no sacar ninguna carroza pagada con dinero municiPAL. Pero no hay que preocuparse, que el hambre agudiza el ingenio y para eso estamos aquí. En el post de hoy vamos a regalarle al Ayuntamiento una selección de diseños de carroza baraticos que seguramente harán las delicias de niños y mayores (más cuanto más repartáis la bota, joíos). ¡Berenguel, encárgalas ya que se agotan!
1. El chatomóvil. Más que una carroza es una ingeniosa solución para que el Alcalde pueda asistir a los festejos. Si no podemos llevar la fiesta a Albolote, pues nos traemos un cachito de Albolote para acá.
2. La carroza de las cuentas públicas.
3. El funcionariacar. Ya que le seguimos pagando, por lo menos que la podamos ver un ratico. ¡Queremos que sea comunal!
4. La fragoneta misteriosa. Como un huevo kinder, pero en gordo. Dicen por ahí que va repartiendo chocolate. ¿Habrá sido idea de Barrientos o ...?


5. Fantasía de arroz con bogavante. ¿Qué coño habas y tocino? ¡El arroz con bogavante queremos probarlo todos! Vale, este no es barato, pero eso no os lo planteábais cuando os poníais jabatos en La Costa...
6. La Carroza de las Reinonas. Para que nuestro ideólogo favorito se dé un gustazo (o varios). Ya sabéis que para lo que le queda en el convento...


¿A que no le encontráis con el disfraz?

lunes, 19 de abril de 2010

Añez, el Corto. 2ª parte

Después de una breve introducción optimista, continuaremos hoy el análisis de las declaraciones del pasado jueves de José Añez y Adela Cantón, esas dos personas a las que les estamos pagando de nuestro bolsillo para que nos entretengan con sus discursos incoherentes y sus carísimas bromas prácticas a las que ellos llaman "gestión". Los estudiantes de Psicología suelen coincidir en que estudian dicha carrera para, lo primero, curarse ellos mismos; las hijasde no sabemos qué propósito tienen al elegir dicha carrera, lo que sí es obvio es que ni los sequerosos montes de Beninar ni la florida campiña toscana son lugares adecuados para aprehender el conocimiento necesario para lograr que El Ejido funcione correctamente y empiece a trabajar ya en la recuperación económica -que va a ser muy dura-. Por suerte estamos viendo que en los vecinos de El Ejido sí está presente y se manifiesta la necesidad de una regeneración democrática. No somos tan egocéntricos como los ideólogos del PAL como para considerar que nosotros tengamos nada que ver. Mientras ellos asumen la realidad como una conjunción de los astros y los elementos contra su bienestar presente y futuro; nosotros solo somos unos cuantos vecinos más que participamos de esa chispa que está revitalizando el pensamiento político en El Ejido. Ellos siguen pendientes de las explicaciones que a Mari Carmen le dan sus horoscopólogos de cabecera y basando en esos augurios su gestión de nuestros ya mermados recursos.
Nos ha alegrado mucho saber que tanto grupos conservadores como el PP o PSOE, como grupos progresistas, como IU u otras plataformas cívicas, estamos compartiendo todos ese fuego revitalizador. Los distintos intereses políticos, que deben existir y son imprescindibles para equilibrar las necesidades de unos grupos de ciudadanos y los de otros, están empezando a jugar su papel real en esta película, desplazando las rencillas partidistas en que se había convertido la democracia ejidense (y, en general, la española). Ha tenido que hacer falta que la Justicia irrumpiera en el saqueo de nuestras arcas públicas para que todos, unos y otros, viésemos que nuestro principal acuerdo, el someternos al arbitrio de las leyes y valores democráticos, había sido completamente prostituido por el PAL y sus beneficiarios.
Hablaba Añez en su alocución del otro día de que los ejidenses se hacían preguntas sobre si el devenir del Ayuntamiento lo habían trazado algunos partidos. Sabemos que siendo Añez como es, es normal que tenga pocos amigos, y menos en El Ejido, así que cuando habla de "los ejidenses" solemos entender que se refiere a él y a los cuatro con los que le vemos en el bar. Los ejidenses tenemos ya claras bastantes respuestas. Una de ellas, a esa cuestión que el ignorante Concejal de Alcaldía se pregunta: el devenir del Ayuntamiento de El Ejido está trazado, casi a cortapluma, por el PAL que ha gobernado en mayoría absoluta los últimos cuatro años (y el PP, que era más o menos como se hacían llamar las mismas personas antes). Un partido que ha obedecido ciegamente a sus cabecillas (Enciso, Añez), cuyos concejales no han tenido iniciativa propia ni un trabajo realmente productivo como tales, un partido cuyo presidente lleva seis meses en prisión sin que se le haya obligado a dimitir, habiéndoles costado esto varios concejales y la credibilidad de ser un interlocutor político válido. Esa es la inquietud política sobre la que se asienta el PAL (recordemos: a día de hoy es imposible encontrar sus Estatutos para estudiarlos a la hora de plantearse el voto o la militancia. Exigen fe ciega).
También, ahora intentando cuestionar la labor de la Justicia, Añez se pregunta dos cuestiones muy interesantes: "¿Seguiría Enciso en prisión si hubiera dimitido como Alcalde?". La respuesta no es ni sí, ni no, sino que probablemente, de haberlo hecho tendría muchas más posibilidades de haber salido. ¿Por qué? Porque si hubiera dimitido, los riesgos de que siguiera cometiendo los delitos que se le imputan, para los cuales es condición indispensable que sea Alcalde, habría disminuido. También la posibilidad de que se dedicase a eliminar pruebas se reduciría bastante si no es Alcalde. Así pues, señor Añez, si Juan Enciso hubiera dimitido como Alcalde es posible que le hubiese sido más fácil esperar al juicio fuera de prisión.
También se pregunta Añez: "¿Si no se hubiese ido del Partido Popular, hoy estaría en prisión?". Bueno, en el Partido Popular hemos visto a concejales y alcaldes corruptos en prisión, también agunos de otros partidos. La cuestión no es esa, sino la permanencia en el cargo. Añez emplea falazmente ejemplos como el de Jaume Matas, quien ya no es Presidente de la Comunidad Balear, y por lo tanto no tiene posibilidades de seguir incurriendo en los delitos que se le imputan. Sinceramente, señor Añez, los enemigos políticos de Enciso hubieramos deseado que le hubiesen impuesto una fianza de 300 millones de euros. Porque el día después de pagarla debería habernos explicado a todos los ejidenses de dónde había sacado él los 300 millones (que los habría sacado) con su sueldo de Alcalde de El Ejido. Si no sabe Añez calcular, se lo pongo en claro: ahora mismo -mientras sigue en prisión sin dimitir- está cobrándonos a los ejidenses 8.000 € al mes. Si durante todo su mandato hubiese sido ese todo su sueldo, podríamos hablar de que en estos 19 años le hemos pagado 1,824.000 euros. Incluso asumiendo que sus casas, propiedades, comilonas y visitas a prostíbulos se las hemos pagado entre todos los ejidenses, permitiéndole ahorrar ese dinero en bruto, nos costaría mucho creernos que la limitada mente de Enciso le hubiera dado para convertir 1,8 millones de euros en 300 (o en 100, o en 50) de ninguna forma legal.
Sobre el Alcalde en funciones, Ignacio Berenguel, "señaló que «está en libertad sin cargos. Su situación es tan normal que volvió al Ayuntamiento» tras prestar declaración ante la juez instructora del caso el pasado miércoles. «Cualquiera que diga otra cosa no dice la verdad», apostilló". Pues apostilló bastante mal, porque ese mismo día, el TSJA emitió un comunicado en el que confirmaban que "al ser una fase inicial del proceso no se han precisado los delitos que se le imputan". Es decir: que está imputado, que la jueza lo considera como tal y que lo que no está definido es en cuántos delitos ha podido incurrir. A mí, con uno me sobra para pedir su dimisión y que no vuelva tampoco a pisar el Ayuntamiento. Pero para Añez y su PAL, lo normal es que las personas que supuestamente cometen delitos sigan entrando al Ayuntamiento, controlando nuestro dinero y manejando nuestros documentos. Sobre Berenguel añadió: «si se quiere ir mañana a Venezuela, puede irse mañana. Cargo concreto no tiene y en cualquier momento se le puede levantar la calidad de imputado». Sería muy interesante saber qué interés puede tener Ignacio Berenguel en querer irse mañana a Venezuela, teniendo aquí la que tiene liada. Yo le animo a que si lo va a hacer, que antes dimita, por lo menos. Y respecto a que se le pudiera levantar la calidad de imputado, me parece mucho menos probable que el que se la puedan concretar. ¿Por qué? Porque para levantársela no hacía falta concretar nada: "Mira, Ignacio, puedes irte a Venezuela, porque podemos concretar que no has falsificado obras de arte paleocristiano, no has vendido productos caducados en tu tienda y no te has bajado discos de Ramoncín del eMule..."
Añez continuó mintiendo al decir que «sobre el PAL no hay ningún tipo de sospecha. Ignacio Berenguel, junto al resto del equipo de gobierno del PAL va a seguir trabajando por los ejidenses para salir de esta mala situación». Mintió en que no hay sospechas sobre el PAL: todos esos ejidenses que no somos los cuatro que van con él al bar -no sé si porque ellos tienen certezas-, sospechamos sobre la financiación de un partido que salió de la nada y que gastó millones de euros en su primera campaña electoral. O sobre el uso que dicho partido ha hecho de los recursos del Ayuntamiento. Son sospechas muy gordas y muy extendidas, que simplemente están a la espera de ser esclarecidas por la Justicia. Porque ellos se van a empestillar en que no, nosotros en que sí, y no íbamos a llegar a ningún lado, así que mejor esperamos todos a que la jueza, aplicando la Ley, dirima si esas sospechas son ciertas o no. También mintió en que "Ignacio Berenguel y el resto del equipo de gobierno del PAL" vayan a "seguir trabajando por los ejidenses para salir de esta mala situación". Porque si Ignacio Berenguel y el resto del equipo de gobierno del PAL trabajan por los ejidenses, estarían empezando ahora. Y habría que recordarles también que "la mala situación" en que se encuentran los cargos del PAL detenidos o imputados, que es el que les hayan pillado, no es la misma "mala situación" en la que estamos los ejidenses, que es a quienes nos han dejado una deuda astronómica, ellos.
En último lugar, igual que para su partido, vamos a explicar por qué incluíamos a Adela Cantón en nuestro análisis. Podríamos hablar de que ella simplemente daba apoyo fisiológico a Añez mientras este bebía un poquito de agua para que no se le secara la boca.
Lo que dijo (perdóname, Adela, por no poder transcribir tus palabras en rosa, pero es que no combina nada bien con el naranja de nuestro fondo) fue: que están «siendo muy prudentes y no vamos a intervenir en las actuaciones» judiciales. Adela, por lo menos, no miente. El hecho de que sean conscientes de que un partidillo de caciques puede mangonear más o menos en su ámbito regional, pero que no tiene nada que rascar con la Justicia (con mayúscula, que juececillos y fiscaletes también hay) y por ello prefieran esperar haciéndose los muertos es, sobre todo, principalmente y muy bien definido: prudente.
Y respecto a la petición del PSOE de que el Ayuntamiento se persone como acusación particular, dijo que un informe encargado a sus técnicos decía que: «la administración pública no puede ejercer de acusación popular si no se dirime algún perjuicio administrativo». Por lo que yo tengo que decirle al PSOE que qué cojones esperaban y que no tenía sentido pedírselo a gente que no es capaz de entender qué perjuicios administrativos se han inflingido a nuestro Ayuntamiento como institución por parte de las personas que el PAL ha puesto a manejarlo. Los perjuicios están claros: el primero es la inoperatividad, después van la ruina económica por la nefasta gestión realizada, la destrucción absoluta de la credibilidad de la institución y luego ya podemos hablar de sinergias, que también existen en negativo, como son el que la gente ahora asocie nuestro nombre a Corrupción de la más casposa, prostibularia y soez que existe. El estereotipo del Ayuntamiento de garrulos permitiendo la extenuación de los recursos municipales de forma despótica y, principalmente, en beneficio de un Alcalde o su partido (ya sea en dinero, o en favores de quienes se llevan ese dinero) no es que lo cumplamos, es que lo acabamos de terminar de perfilar nosotros.
Señores Añez y Cantón, y hago mi petición extensiva al resto del "equipo de gobierno del PAL", si quieren ustedes seguir diciendo chorradas y mentiras como estas que sueltan, por favor, háganlo con sus propios medios, dimitan y dejen de cobrar de nuestro dinero para insultaros de tamaña manera. Nosotros no vamos a parar de analizarlas, señalarlas y contextualizarlas dentro de su burda estrategia para defender lo indefendible, pero por lo menos se hacen el favor de robarnos algo que sí queremos que nos roben: el argumento de que les estamos pagando nosotros.